Mucha gente, en este mundo, no sabe realmente quién o qué es. Pero al final de todo, siempre lo acabas sabiendo.
Vivir es difícil, pero en cambio, morir no lo es. Cualquiera puede morir en un momento exacto. O, simplemente, muere en un momento en el que no tenía previsto morir. Y ahí es cuando toda tu vida pasa por delante de tus ojos. Cuando sabes realmente quién has sido y quién eres ahora. Te das cuenta, en todos esos momentos buenos y malos de tu vida, que te hubiera gustado cambiar. Deseas regresar hacia atrás. Volver a revivir esos momentos. Cambiar los fallos que cometiste. Cambiar tus actos, de malos a buenos, o de buenos a malos.
Porque, una persona, a lo largo de su vida, es decir, mientras vive su vida, no sabe quién es. Porque todos podemos cambiar lo que somos ahora. Todos. Cuando somos niños, somos unas personas muy diferentes a las que somos después. Porque a lo largo de ese tiempo, del tiempo que va trascurriendo, podemos cambiar a mal o a bien. Eso depende de nosotros. Porque hay gente, que durante toda su vida, ha sido siempre la misma persona. Pero hay otros muchos, que cambian para mejorar, o para empeorar. La vida nos da sorpresas. Y depende de lo que nos pasa, somos de tal forma.
Cuando pasas por un mal momento, y te derrumbas, crees que todo ha acabado, que es el fin de tu mundo, pero no. Cuando uno se cae, tiene que volver a levantarse. Sin miedo. Con valor. Con impulso. Con valentía. Y es que, cuando estas en tu lecho de muerte, ves eso, y te sientes orgulloso de haber seguido adelante. De haberte levantado. De haber sido valiente. Y te das cuenta de quién has sido. Has sido una persona con un valor incalculable. Una persona valiente. Con dos dedos de frente. Una persona especial. Diferente a los demás. Una persona, increíble.
Porque ser diferente, no te hace peor persona. Sino, todo lo contrario; te hace ser mejor persona.
viernes, 25 de noviembre de 2011
lunes, 28 de marzo de 2011
Impotencia corporea.
Querido Hacedor de todo lo visible y no visible, seas evolucion o ente etereo, ¿que hacer cuando el cuerpo que me has dado ya no depende de mi? ¿que he de hacer cuando soy el ultimo que legisla sobre el, cuando las decisiones sobre él mismo ya no son las que se llevan a cabo, sino las de ajenos, extraños que desconocen el tormento de esta carcel de carne y hueso?
La impotencia sufrida al no poder controlar tu cuerpo, al ser un titere con vida en manos de los que creen saber lo mejor para ti, es el peor de los castigos que les daria a ellos mismos.
Pues querran arreglarme, querran simplemente lo que para ellos mismos no han podido en mi situacion, pero desconocen si quiero o no quedarme con mis defectos. Mas bien no les importa.
Mi piel putrida y debil, mi corazon marchito y precoz. Legado de la imperfeccion humana, yugo que con gusto llevo, y llevaria hasta el fin de mis dias.
El tiempo, el unico maestro que mata a sus discipulos, vuelve a ser el unico al que permitire tocarme.
La impotencia sufrida al no poder controlar tu cuerpo, al ser un titere con vida en manos de los que creen saber lo mejor para ti, es el peor de los castigos que les daria a ellos mismos.
Pues querran arreglarme, querran simplemente lo que para ellos mismos no han podido en mi situacion, pero desconocen si quiero o no quedarme con mis defectos. Mas bien no les importa.
Mi piel putrida y debil, mi corazon marchito y precoz. Legado de la imperfeccion humana, yugo que con gusto llevo, y llevaria hasta el fin de mis dias.
El tiempo, el unico maestro que mata a sus discipulos, vuelve a ser el unico al que permitire tocarme.
martes, 19 de octubre de 2010
Rosa carmesí.
Dulce y tierna como nadie lo sabe ser,
inocente y demente como nadie pudiera parecer;
Ella es hermosa como una rosa carmesí
no solo por su belleza tan delicada,
sino que por el interior que en ella vi;
con las espinas mas afiladas de este jardín,
es dura como el acero y frágil como el cristal,
fría como un témpano y calida como en verano el mar.
Como sacada de un sueño parece
del cual no quiero despertar,
por poder quererla siempre,
por poderla contemplar.
Algo falta en estos versos para poderla describir,
algo que la tinta no puede transcribir:
es poder tomar sus manos, es verla sonreir.
Es poder rozar sus labios... de rosa carmesí.
inocente y demente como nadie pudiera parecer;
Ella es hermosa como una rosa carmesí
no solo por su belleza tan delicada,
sino que por el interior que en ella vi;
con las espinas mas afiladas de este jardín,
es dura como el acero y frágil como el cristal,
fría como un témpano y calida como en verano el mar.
Como sacada de un sueño parece
del cual no quiero despertar,
por poder quererla siempre,
por poderla contemplar.
Algo falta en estos versos para poderla describir,
algo que la tinta no puede transcribir:
es poder tomar sus manos, es verla sonreir.
Es poder rozar sus labios... de rosa carmesí.
sábado, 10 de octubre de 2009
Poema XIV
Juegas todos los días con la luz del universo.
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.
A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?
Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías.
De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.
Se desviste la lluvia.
Pasan huyendo los pájaros.
El viento. El viento.
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El temporal arremolina hojas oscuras
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.
Tú estás aquí. Ah tú no huyes.
Tú me responderás hasta el último grito.
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.
Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
y tienes hasta los senos perfumados.
Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.
Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.
Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.
Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.
_________________
Pablo Neruda.
20 poemas de amor y una canción desesperada.
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.
A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?
Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías.
De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.
Se desviste la lluvia.
Pasan huyendo los pájaros.
El viento. El viento.
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El temporal arremolina hojas oscuras
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.
Tú estás aquí. Ah tú no huyes.
Tú me responderás hasta el último grito.
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.
Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
y tienes hasta los senos perfumados.
Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.
Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.
Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.
Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.
_________________
Pablo Neruda.
20 poemas de amor y una canción desesperada.
jueves, 2 de julio de 2009
Solo un sueño
Todo fue solo un sueño
uno como tantos otros,
pero pude sentir tu cuerpo,
pude sentir tu rostro.
Todo fue solo un sueño,
no pude mas que llorar
por sentirte muy cerca de mi,
y volver a la realidad.
La manifestacion de mis deseos
emergiendo de mi subconsciente
donde solo te quiero a ti,
donde tambien estas presente.
No son palabras vacias,
se que no te podre olvidar
por haber confiado en mi
y por regalarme tu felicidad.
Ahora tapo mis ojos y oidos,
para aislarme de todo aquello
que me quiera hacer recordar
que todo fue, solo un sueño.
uno como tantos otros,
pero pude sentir tu cuerpo,
pude sentir tu rostro.
Todo fue solo un sueño,
no pude mas que llorar
por sentirte muy cerca de mi,
y volver a la realidad.
La manifestacion de mis deseos
emergiendo de mi subconsciente
donde solo te quiero a ti,
donde tambien estas presente.
No son palabras vacias,
se que no te podre olvidar
por haber confiado en mi
y por regalarme tu felicidad.
Ahora tapo mis ojos y oidos,
para aislarme de todo aquello
que me quiera hacer recordar
que todo fue, solo un sueño.
jueves, 11 de junio de 2009
Confessions.
Aspiraré tu aliento vital y tu el mío, para alimentarme de ti y compartir contigo el goce. Derramándose hasta el borde del abismo, caliente, etérea, sale ávida tu alma de tu cuerpo para econtrarse conmigo y en mí. No concibo mayor placer, ni concibirás alguno mayor en tu ahora eterna existencia. Pero antes, mi querido cadaver, bebe de mi vida y haz de ésta la tuya propia. Hasta que la muerte nos reuna, amén.
martes, 2 de junio de 2009
Hilos de vida.
Hasta tu más mínimo detalle rezuma tal dulzura e inocencia que me posee y me atrae sin control.
Déjame corromper tu corazón, amarte con sangre y beber tu amor; encerrarnos en la noche como críos que juegan. Se mi marioneta, y seré tu títere.
Déjame corromper tu corazón, amarte con sangre y beber tu amor; encerrarnos en la noche como críos que juegan. Se mi marioneta, y seré tu títere.
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